junio 10, 2026
Declaratoria de las comunidades Náhuatl y Tének de la Huasteca potosina.
Pese a los temporales y las limitaciones impuestas por la pobreza y la marginación, representaciones indígenas nacionales, estatales y locales convocaron este fin de semana a manifestaciones de protesta ante los planes energéticos que busca imponer el Gobierno Federal en la región de la Huasteca, particularmente en su porción potosina.
Tancanhuitz y San Antonio fueron los municipios que nuevamente reaccionaron ante la amenaza de la exploración y explotación de gas y petróleo que Pemex pretende desarrollar. Aunque estos planes aún son estudiados por el grupo presidencial de expertos, es evidente la inclinación de dicho comité: al estar conformado en su mayoría por especialistas involucrados en la esfera corporativa petrolera, tienden a privilegiar la ganancia sobre los derechos territoriales e históricos de la población indígena. De este modo, buscan a toda costa justificar la imposición de la fracturación hidráulica (fracking) bajo el pretexto de la “soberanía energética”, a pesar de que la presidenta de la República se comprometió en campaña a prohibir esta técnica extractiva por causar daños estructurales al medio ambiente y a la vida.
Para dimensionar la importancia de estas movilizaciones indígenas —activas desde marzo de este año—, cabe destacar que se realizan sin apoyos externos de ninguna índole, sustentándose exclusivamente en sus propias estructuras organizativas. Pese a la efervescencia política que vive la región por la proximidad del proceso electoral de 2027, las comunidades no han permitido la intromisión de los partidos políticos en sus movilizaciones. Asimismo, el profundo respeto que le tienen a la titular del Ejecutivo Federal no les impide exigirle que cumpla con la palabra empeñada, un valor supremo en la cosmovisión indígena: si no sostienes tu palabra, no eres nadie. Por ello, el tono de la exigencia va elevándose.
Las comunidades y autoridades indígenas de la Huasteca (pueblos náhuatl y tének) manifiestan un rechazo absoluto a los proyectos energéticos y extractivistas que pongan en riesgo su vida, agua y territorio. Sus demandas se fundamentan sólidamente en los artículos 1° y 2° de la Constitución Mexicana, el Convenio 169 de la OIT y las declaraciones sobre derechos indígenas de la ONU y la OEA.
Las comunidades dejan en claro que la “utilidad pública” argumentada por el gobierno federal termina estrictamente donde empieza el derecho humano a la existencia de los pueblos indígenas. El objetivo final no es la confrontación, sino resguardar el futuro de las próximas generaciones bajo dos consignas claras: ¡Agua sí, petróleo no! y ¡Sí a la vida!
Juan Felipe Cisneros Sánchez
Observatorio Indígena Mesoamericano
Juan Felipe Cisneros Sánchez:
Observatorio Indígena Mesoamericano.